Salmos 130
Un cántico para los peregrinos que van a Jerusalén.
130:1 Señor, clamo a ti desde lo más profundo de mi dolor.
130:2 Por favor escucha mi llanto, presta atención a lo que pido.
130:3 Señor, si guardaras una lista de nuestros pecados, ¿Quién podría escapar de ser condenado?
130:4 Pero tú eres un Dios perdonador y por eso debes ser respetado.
130:5 Yo espero en el Señor, espero ansiosamente, porque confío en su palabra.
130:6 Anhelo que el Señor vuelva, más que los vigilantes añorando el amanecer.
130:7 Israel, deposita tus esperanzas en el Señor, porque el Señor nos ama con su inmenso amor, y su salvación no conoce límites.
130:8 Él redimirá a Israel de todos sus pecados.